
Y ya que estamos en tiempo de solsticio, de días largos, de hogueras y de celebraciones que desde hace siglos acompañan este cambio de estación, quiero compartir una tradición y que llevo años haciendo.
Estos dìas es el momento de recoger el hipérico, también conocido como la hierba de San Juan (Hypericum perforatum).
Hace años que preparo mi propio aceite de hipérico.
Con sus flores podemos preparar un aceite muy apreciado por sus propiedades calmantes, regeneradoras y antiinflamatorias. Se ha utilizado durante generaciones para cuidar la piel, aliviar golpes, pequeñas quemaduras, irritaciones, dolores musculares y favorecer la recuperación de los tejidos
Me gusta salir a recoger las flores cuando están en plena floración, llenar un tarro de cristal con ellas y aceite de oliva virgen extra y dejar que el sol y la serena de un ciclo lunar hagan su magia. Ya que el hipérico se recoge alrededor del solsticio, cuando la planta está en su máximo esplendor. Poco a poco el aceite irá transformándose hasta adquirir un precioso color rojo intenso, señal de que las propiedades de las plantas han pasado al aceite.
Cuando está listo, se filtra y se guarda en un lugar fresco y protegido de la luz.
Es importante recordar que el hipérico es fotosensibilizante. Por eso conviene utilizar este aceite cuando no vayamos a exponernos al sol, preferiblemente por la tarde o por la noche, evitando aplicarlo antes de tomar el sol.
A mi me gusta pensar que preparar este aceite nos recuerda algo muy importante. Que no todo tiene que ser inmediato.
Algunas cosas necesitan su tiempo para macerar.
Como las plantas
Como los cambios.
Como muchas de las transformaciones que vivimos las mujeres a lo largo de nuestra vida.
Y antes de despedirme, una última reflexión.
Si te gustan los rituales, disfrútalos.
Si este año te apetece encender una vela, saltar una hoguera, darte un baño en el mar o escribir un deseo, adelante. Y sino te apetece hacer nada, también está bien.
A veces parece que tenemos que aprovechar cada luna, cada estación, cada solsticio y cada celebración para hacer algo extraordinario.
Y quizás la verdadera sabiduría no esté en hacer más.
Quizás esté en escucharnos.
En preguntarnos qué necesitamos de verdad.
En permitirnos seguir nuestro propio ritmo.
Porque no hay una forma correcta de vivir los ciclos.
Hay tantas formas como mujeres.
Que la luz de este solsticio ilumine aquello que deseas cuidar, transformar o simplemente agradecer.
Y yo contarte que este año para el solsticio estaré en casa de mi madre, acompañando en sus cuidados y cuidando también de mi espacio
y tu como lo vas a vivir? me encantará que me cuentes
Un abrazo bien calurosoooooooooooo
Carmen



